Después de una noche de estudios, cuando había que intentar dormir por las tardes, qué placer más grande, reproducir una canción como esta para dormir, ¿se pueden tener pesadillas con esta canción? Imposible. Esta canción es pensar en una cama, es estar tumbado, con la almohada sobre la cabeza, tapado, que tu mente se ponga en blanco y dejarte llevar por lo que pueda pasar, quizás se te venga encima un piano que va a aplastarte, o se hará un agujero en el suelo y caerás con tu cama. O se pondrá a temblar y lo vas a disfrutar totalmente tapado, acurrucándote.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Las canciones del asilo IV
Invierno de dos mil cuatro, esta es una de esas canciones que te deja en silencio con un nudo en la garganta. Una época sin ambiciones y en la pasividad, así y todo, esta canción me hacía sentir como si cada segundo valiera la pena. Tenía esta ventana a la que nunca podía acceder, mi habitación de techo alto con esta única ventana por donde entraba la luz natural, a veces se posaba una paloma, siempre estaba sucia, como esas ventanas de las cárceles de las películas, así que la luz era como amarillenta. Solía quedarme mirando esa ventana inaccesible, sólo se veía el cielo, ¿qué vista daría estando en ángulo recto?, el misterio la hacía atractiva. Siempre me ha gustado el misterio, las cosas que no son lo que aparentan, la idea de que hay algo detrás, algo más, ¿hay algo más?
domingo, 16 de septiembre de 2012
Las canciones del asilo III
Qué guapa se veía Cat Power cuando la pillé en el cable en el programa de Jools Holland hace unos 6 años, cuando descansaba de estudiar tapadita en la cama, ¿sería agosto?, porque hacía bastante frío esa tarde.
Caí hipnotizada por sus movimientos, con ese flequillo y el pelo tapándole un poco la cara, con esa actitud medio borracha y esa camisa verde, del color de la esperanza.
¿Qué mierda tiene esta canción que te salen las lágrimas antes de que puedes decirte, ¡aguántate un poco!?
¿Qué mierda tiene esta canción que te salen las lágrimas antes de que puedes decirte, ¡aguántate un poco!?
Las personas que no encontraron las respuestas emocionales para poder vivir consigo mismas con un poco de dignidad, en una afán de superación y de dejar de dar pena o quizás nunca darla, se ponen un escudo, un escudo más grande que una catedral. Sí, se vuelven narcisistas, detrás de un narcisista siempre hay una persona que de sensible terminó muy dolida, pero no te lo reconocerá jamás. ¿Cómo sé yo todo esto? Porque en mi búsqueda también caí en esta respuesta, que es un error, es un error, cuánta inmadurez, madre mía. Y si no te encuentras en el camino buenas personas que te den un poco de cariño y aceptación y que sepan desnudarte, puedes quedarte atrapado en el narcisismo, y es muy triste, no aceptas ningún error, el narcisista es muy rígido realmente, hay algo de sin corazón, pero es porque precisamente en algún momento lo tuvo muy grande. Y claro, te sientes falsamente poderoso, superior a alguien, crees que tienes el control de lo que pasa porque lo ves con frialdad, pero siempre algo sucede que te desequilibra esa postura, y entonces tienes dos opciones: llenarte de orgullo y resentimiento o simplemente empezar a aceptar que no eres nada de eso y que ser así sólo te está alejando de muy buenas y necesarias experiencias. The Greatest habla del surgimiento y la caída. Hay una ignorancia tan grande en querer creer en eso de que si quiero puedo, no es así la vida, puedes querer e intentar y fallar igual a todo, y darlo todo y no conseguir los resultados que querías y peor aún salir bien trasquilado de una situación, pero insisto, hay que intentarlo, siempre.
Hace poco me ví una película chilena llamada Bonsai, y ahí decían algo muy cierto: el fracaso está subestimado.
Es mejor vivir el fracaso que no haber puesto todo de tí para que fuese un éxito. Pero como vivimos en sociedades donde está muy arraigado "el sueño americano", algo siempre debió hacer que fracasases, porque el sueño americano te dice que siempre que seas perseverante tendrás éxito. Pero esta canción habla de eso, el sueño americano, ser el más grande, alguna vez quise ser el más grande y mira dónde estoy ahora y mira cómo estoy ahora.
En cada fracaso hay un crecimiento, uno ya no es el mismo nunca más, y si no vives el fracaso, no estás viviendo realmente. Saldrán las cosas bien, saldrán las cosas mal, hay que darlo todo siempre, y esperar que pueda salir bien o que pueda salir mal.
Uno puede ser cínico -la soledad más grande de todas- y fingir que es narcisista, y andar por ahí riéndose solo, pero si realmente te crees el narcisismo, la vida, sí sí, la vida SE VA REÍR de tí al final.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Las canciones del asilo II
El tango: el lloriqueo más encantador que se pueda oír, si todos nos quejásemos con tanta gracia, ay. Esta canción cuenta la historia de un hombre que alguna vez estuvo en la cima y decidió partir a otras tierras, sin mucha suerte. Cómo no apreciar profundamente cuando dice "con sus derrotas mordiéndole el alma", es imposible no asociarla a mí, pero vamos, que aún tengo tiempo todavía para que las cosas cambien, pero son historias que suceden todo el tiempo. Ahí tengo a mi abuelo el alcohólico que recién a los 70 años empezó a reconocer que la estuvo cagando toda la vida, entre cobardías y necesidades de afecto que intentaba conquistar con lo que tenía en los bolsillo, con un desentendimiento de su rol como padre y marido, creyendo que todo se trataba de proveer financieramente a la familia; así termino viejo, cansado y solo, porque no entendió a tiempo que queriendo comprar el afecto de los parientes, los amigos, los compañeros de trabajo o de juerga con ayudas económicas, regalos y compromisos materiales nadie lo iba a querer nunca, sólo lo iban a usar. Mi abuelo materno, gran corazón y brutalidad, un hombre infiel, picaflor, cobarde y cariñoso, y ahora viejito lamentándose, me da muchísima pena, como me la da la canción, no estaban preparados para esa posibilidad, y la posibilidad está siempre, es parte de la incertidumbre de la vida, pero al menos canciones como esta me hacen pensar que hay que ser muy consciente de que cómo una está viviendo, la consecuencia de los actos y de todo lo que no hacemos, no vaya a ser que después nos vayamos a arrepentir de haber hecho esto o no habernos atrevido a hacer lo otro, que nos vamos poniendo viejos, porque como dice la canción "ya, no sos el mismo, Ventarrón, de aquellos tiempos"....
Las canciones del asilo
De a poco estoy haciendo mi compilado de canciones para cuando me vaya al asilo. Aún hay bastante tiempo para seguir eligiendo las canciones más bonitas, aunque cuenten cosas tristes.
Lucha de Gigantes, me lleva acompañando ya unos 12 años, en ese tiempo creía que la entendía, pero no era así, sólo la intuía ¿Quizás es esto hacerse mayor? De pronto todas las canciones del mundo tienen sentido. Esta canción habla sobre la debilidad del hombre frente a las adicciones, que por cierto, hay de muchos tipos. No somos libres, nada libres, y llega un momento en que nos empezamos a hacer conscientes de nuestros demonios y ya no hay vuelta atrás: es como si no fuese por una cosa será por otra, y siempre creyéndonos que el otro pasa sin tropezar, hay en esto una arrogancia y una terquedad de querer ser el más débil, por cojones, supongo. Y por otro lado la humildad de reconocer: "deja que pasemos sin miedo", que es donde está la esencia de la adicción: en el trauma, que nos hace estar muertos de miedo. En entender que el otro también tiene miedo, que todos tenemos miedo.
Para qué hablar de la soledad y los fantasmas, esos fantasmas que son recuerdos que nos persiguen, ¿cómo no creer en ellos? Suele ser lo más poderoso que tenemos, pero es maravilloso que los llame fantasmas, porque hay algo de irrealidad en recordar: las cosas -muy seguramente- no fueron como creemos recordar que fueron.
Por último, intentar asimilar que nuestra fragilidad es la que nos acerca al otro, es el dolor el que nos hace comprender a los demás o al menos intentarlo. Y también es lo que nos hace avanzar, porque -a pesar de todo- la canción nos habla de luchar, aunque no tengamos posibilidad alguna de ganar.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Izquierda.
La izquierda ha muerto, la izquierda era como un dios, ahora lo más parecido que tenemos a eso es la ciencia. La ciencia que está viciada, la ciencia que va a tientas y a ciegas superándose a sí misma, imparable, pero muchas veces sesgada por los intereses económicos que hay detrás.
Hace poco ví el documental de Allende que dirigió Patricio Guzmán, después de todo lo que he visto y experimentado como inmigrante en un país donde la izquierda está mucho más arraigada en el ciudadano de pie, pero que ha perdido mucho terreno gracias a la crisis. He decidido darle una oportunidad a Allende, nunca antes se la dí, hastiada del tema, hastiada muy hastiada de escuchar clichés sobre Allende y Pinochet. Por las cosas que me contaron. Ahora lo veo todo muy diferente.
En la biblioteca buscando qué leer me encontré con un título atractivo: "El fin de la locura" de Jorge Volpi, voy por la mitad, tiene unas 500 páginas aproximadamente. Un libro que habla de psicoanálisis y marxismo, que comienza en Francia en el contexto de las revueltas de mayo del 68, para continuar visitando Cuba y después Chile, el protagonista: un psiconanalista mexicano que hace la siguiente reflexión:
"El régimen cubano tiene éxito porque ha dejado de ser socialista -me lamenté-, mientras que el chileno está a punto de sucumbir porque se mantiene fiel a los ideales del socialismo. Ambas experiencias resultan igualmente frustrantes: es como si no hubiese un término medio entre la tiranía y el caos"
La izquierda ha muerto hace rato. ¿Encontraremos la pureza en el eclecticismo de todas las ideologías, encontraremos el equilibrio en todo este caos?
Pensar en el caos como lo único posible, lo demás son tonterías.
domingo, 6 de mayo de 2012
Consciencia profunda
Lo que sucede con la televisión es que tiene demasiadas perlas, pero al igual que los hombres que se van a la playa con un detector de metales, hay que pasar demasiadas horas para encontrarlas; la televisión es como un contenedor de basura de tapa gris donde hay mucho para reciclar, pero el personal suele perderse, algo bastante comprensible ya que por naturaleza somos animales de costumbres y adicciones, así es como muchos aconsejen, con mucha vehemencia, que es mejor apagarla o tirarla por la ventana: porque no se fían, con cierta razón, de la capacidad crítica del otro, ni de la de no volverse un adicto, lo paradójico de este postulado es que para ver algunos programas se necesita un esfuerzo de concentración elevadísimo, todo un ejercicio de desarrollo mental. La idea de que hay que evitar contaminarse con la televisión me recuerda mucho a las iglesias, sean protestantes o católicas, que prohíben a la gente leer literatura que hable sobre ateísmo. Es que en esta vida hay que ser militantes de algo, ser de una sola faceta, jamás dudar en lo que creemos y menos decir algo ambiguo a nadie: como un defecto de algo que te haya gustado porque entonces es un lío y en fin.
El otro día viendo el programa APM -donde el reciclaje se monta mirando por encima del hombre (a veces fallidamente)- Risto Mejido en "Tú si que vales" le dice a José Corbacho (a raíz de un participante que este último alabo): "¿sabes cuál es la diferencia entre un payaso y un friki?, que el friki no sabe que se están riendo de él".
Y pensando en la autoconsciencia de quiénes somos para los demás, dejo la siguiente pregunta en el aire, ¿cuál es la diferencia entre un fetichista y un snob?
Literalmente en el aire, que esto sólo lo leo yo.
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